Todos los envios siempre gratis *

¿Qué es la vitamina K?

La vitamina K se trata de un elemento esencial que se encuentra en plantas o bien es producido por las bacterias intestinales. Un elemento esencial, en este caso una vitamina, es un componente orgánico que contiene moléculas de carbono, y que son vitales para la vida y deben ser aportados externamente, bien a través de los alimentos, o en su caso, mediante suplementos nutricionales.

La vitamina K es una vitamina liposoluble, es decir, son absorbidas generalmente por parte de los quilomicrones (moléculas de grasa que circulan por el torrente sanguíneo después de la digestión), y que viajan a través del sistema linfático del intestino delgado y en la circulación de la sangre por todo el cuerpo, quedando depositados en los tejidos, permaneciendo en estas zonas.

Destacar que los quilomicrones están compuesto por casi el 90% de triglicéridos, los cuales son los principales paquetes de grasa transportados por el organismo.

Aquellas personas que ingieren demasiadas vitaminas liposolubles pueden llegar a desarrollar lo que se conoce como “hipervitaminosis”, un término que literalmente hace referencia a la presencia en exceso de una o varias vitaminas.

Nombre de la vitamina K

El nombre que recibe esta vitamina se debe a la palabra en alemán koagulation, ya que el papel de regular la coagulación de la sangre por parte de esta fue descubierto en Alemania.

¿Para qué sirve la vitamina K?

La vitamina K presta una labor esencial para la salud ósea y regular la coagulación de la sangre.

Tipos de vitamina K

Existen 3 tipos de vitamina K:

  • Vitamina K1 ó Filoquinona
  • Vitamina K2 ó Menaquinona
  • Vitamina K3 ó Menadiona

La forma K1 se encuentra en las plantas y vegetales verdes, siendo fuentes muy ricas debido a precisamente a que las plantas requieren de K1 para realizar la fotosíntesis. La K2 es generada a partir de la K1 y K3 mediante un tipo de bacteria y microorganismos. Puede ser sintetizada en nuestro cuerpo mediante el proceso de conversión que involucra a las K1 y K3. En el reino vegetal no encontraremos la preforma K2 en gran parte, a menos que dichas plantas hayan sido fermentadas o transformadas por una bacteria. Por ejemplo: Bacillus natto. Esta bacteria puede convertir la K1 en K2 y es frecuentemente utilizada en la producción de fermentos de soja. La palabra “Natto” es probablemente una fuente muy utilizada en suplementos dietéticos.

Principales fuentes de Vitamina K

  • Vitamina K1: vegetales, especialmente hortalizas de hoja verde oscura
  • Vitamina K2: carnes, huevos, productos lácteos, pescados, alimentos vegetales fermentados, alimentos fermentados para animales

Alimentos donde se encuentra la vitamina K

Entre ejemplos de los mejores alimentos ricos en vitamina K: col rizada, espinacas, hojas de mostaza, hojas de remolacha, repollo, acelgas, hojas de nabo, perejil, brócoli, coles de bruselas, pepinos, ciruelas pasas...

Deficiencia de vitamina K

Las personas pueden tener una carencia de vitaminas liposolubles si consumen muy poca grasa en su régimen alimenticio, o bien la absorción de la grasa se encuentra comprometida, como consecuencia de la ingesta de ciertos medicamentos, o padecer algún tipo de patología. La fibrosis quística es una enfermadad que provoca una deficiencia en la síntesis de enzimas que están relacionadas con la absorción de la grasa en el intestino.

Otras enfermedades que guarden relación con patología del sistema intestinal, tal como el síndrome de Crohn o colitis ulcerosa, también van a producir una falta de vitamina K, debido a una pobre absorción nutricional.

Bajos niveles de ingesta de vitamina K están surgiendo como factores de riesgo dietético para la osteoporosis. Ingerir vía suplementación una dosis de vitamina K diarios, puede conducir significativamente hacia un incremento en la densidad mineral ósea, sobre todo para un público de riesgo, como son las mujeres post-menopaúsicas.

Bajos niveles de vitamina K también se han asociado con un mayor riesgo de artritis, donde, posiblemente, una baja actividad de las proteínas dependientes de la vitamina K dentro de las articulaciones sea un importante condicionante como mecanismo probable para el aumento del riesgo.

Efectos de la vitamina K

Beneficios de la vitamina K

Vitamina K en Recién Nacidos

Como se ha mencionado anteriormente, la vitamina K es bien conocida por sus propiedades para la coagulación sanguínea. En cierto contexto, el término “coagular” puede denotar cierta inquietud, asociándolo con procesos no deseados (coágulo cerebral, arterias obstruidas…) pero que sin embargo distan de lo que verdaderamente es el beneficio de esta vitamina esencial. Tal es su importancia, que a los recién nacidos, se les administra una inyección de vitamina K nada más que la madre da a luz, para evitar la “Enfermedad Hemorrágica del Recién Nacido” (HDN). Esta enfermedad conlleva un déficit de los factores de coagulación debido a que el recién nacido posee un bajo nivel de esta vitamina en su organismo. La vitamina K no cruza la placenta durante el desarrollo, y además el intestino carece de la bacteria que sintetiza la vitamina K después del nacimiento.

Después del nacimiento, hay poca vitamina K en la leche materna y los bebés amamantados pueden ser carentes en vitamina K durante varias semanas hasta que las bacterias intestinales comienzan a sintetizarla.

Con niveles bajos de vitamina K, algunos bebés pueden sangrar severamente, a veces en el cerebro, causando daño cerebral significativo. Dicha circunstancia se denomina enfermedad hemorrágica del recién nacido (HDN).

Vitamina K y Mecanismo de Coagulación

La vitamina K es necesaria para crear coágulos sanguíneos, y parar procesos hemorrágicos que pudieran desencadenar un fatal desenlace. Meramente, para frenar un simple corte en un dedo, se necesita esta vitamina. Aun así, el proceso de coagulación es bastante complejo, y para llevarlo a cabo se requiere del orden de 12 tipos de proteínas para ser utilizadas funcionalmente antes de que se complete la etapa final de este proceso. Cuatro de estos factores de coagulación de proteínas requieren vitamina K para su actividad específica.

La capacidad del cuerpo para controlar el flujo de sangre después de un accidente vascular es primordial para la supervivencia. Para solventarlo, se produce lo que se conoce como “Hemostasia”, que constará del proceso de coagulación y la subsiguiente disolución de dicho coágulo, y la posterior reparación del tejido herido.

En estos términos, la presencia de la vitamina K será crucial para emprender con éxito el proceso de coagulación:

  • Los factores de coagulación son proteínas en la sangre que controlan el sangrado. Cuando un vaso sanguíneo se lesiona, sus paredes se contraen para limitar el flujo de sangre al área dañada. A cotinuación, las plaquetas se adhieren al sitio de la lesión y se extienden a lo largo de la superficie del vaso sanguíneo para detener el sangrado.
  • En ese momento, se liberan señales químicas a partir de sacos pequeños dentro de las plaquetas que atraen a otras células a la zona para crear una agrupación, denominado tapón de plaquetas.
  • En la superficie de estas plaquetas activas, diferentes factores de coagulación trabajan y cooperan en una serie de complejas reacciones químicas (conocidas como cascada de coagulación) para formar un coágulo de fibrina. Este actúa como una malla para detener el sangrado.
  • Los factores de coagulación circulan en la sangre en una forma inactiva. Cuando un vaso sanguíneo se lesiona, se inicia la cascada de coagulación y cada factor de coagulación se activa en un orden específico para conducir a la formación del coágulo sanguíneo.

Vitamina K y Salud Ósea

La vitamina K es un nutriente excepcional para el correcto mantenimiento de la salud ósea, estando bastante establecido su papel para tratar este condicionante. Las personas que son deficientes en vitamina K han demostrado repetidamente que tienen un mayor riesgo de producirse fracturas. Además, para las mujeres que han pasado por la menopausia y han comenzado a experimentar la pérdida de densidad ósea, la vitamina K puede colaborar para prevenir futuras fracturas.

Según la investigación, nuestras células poseen predilección por la forma de la vitamina K, K1 y K2, donde cada una ejercerá un papel diferentes sobre la salud de los huesos. Para el caso de la K2, existen los dos tipos que mayor nivel de captación van a generar por parte del sistema óseo:

  • MK4
  • MK7

De hecho, la investigación está virando hacia la vitamina K2, donde se están poniendo todas las miras, en concreto sobre los subtipos existentes: la vitamina K2 posee una estructura química compuesta de repetidas unidades denominadas preniles, siendo las formas más comunes de K2: 4, 5, 7, 8 o 9 unidades preniles, y de ahí la nomenclatura caracterizada por: MK-4, MK-5, MK-7, MK-8, o MK-9.

La 'M' se refiera a “Menaquinona”, el término científico que recibe. Mientras que las dietas estándar en los humanos normalmente constan de en torno al 10-20% de K2, la proporción de los subtipos puede variar ampliamente: las comidas fermentadas a partir de la soja van a contener mayor cantidad de MK-7; el queso MK-8 y MK-9...

La relación entre los beneficios para la salud de los huesos y la vitamina K depende, en principio, de dos mecanismos básicos:

  • Células óseas denominadas “Osteoclastos”
  • Carboxilación

Los osteoclastos se encuentran a cargo de la desmineralización ósea, es decir, se encargan de obtener minerales procedentes de los huesos para llevarlos a otras sistemas del organismo y emplearlos para otras funciones. Mientras que dicha actividad es importante para la salud, no es necesario una elevada cifra de estas moléculas, o actividad propiamente de ellas, debido a que puede conducir hacia una desequilibrio mineral óseo. La vitamina K ayuda el cuerpo en este proceso, para mantenerlo regulado. En concreto, la MK-4 (denominada menatetrenona) evita la formación de demasiados células de osteoclastos, sirviendo además, como inicio de la muerte celular de estas (apoptosis).

El segundo mecanismo involucra a la vitamina K en un proceso conocido como “Carboxilación”. Este proceso está directamente relacionado con los factores de coagulación requeridos para la coagulación apropiada de la sangre. Para la óptima salud de los huesos una de las proteínas que se encuentran en ellos, denominada “Osteocalcina”, necesita ser alterada químicamente durante el proceso de carboxilación. Esta proteína está relacionada con la medición de la Densidad Mineral Ósea (BMD), y por esta razón, los médicos atienden a los análisis sanguíneos para buscar parámetros para comprobar la salud ósea. Cuando un alto índice de proteínas osteocalcinas en nuestro tejido óseo son carboxiladas, existirá un mayor riesgo de fracturas.

La vitamina K puede reducir drásticamente esta situación: de modo que la vitamina K es requerida para la actividad adecuada de la enzima carboxilasa, que permite la carboxilación de las proteínas de osteocalcina en el tejido óseao, la vitamina K puede reconducir y restructurar estas proteínas óseas al lugar adecuado en la estructura ósea correspondiente, y por ende, fortalecer la composición del hueso.

Ciertos estudios reflejan que la actividad de la vitamina K2 (en especial MK-4) es especialmente útil en la protección ósea postmenopáusica.

¿Cómo y cuándo tomar la vitamina K?

La vitamina K se presenta en una amplia variedad de formas, donde cada una tendrá un uso específico, además de un límite inferior y superior:

  • Vitamina K1: 50 – 1000mcg diarios
  • Vitamina K1 (vía tópica): 5%
  • Vitamina K2 (MK-4): 1,5mg – 45mg diarios
  • Vitamina K2 (MK-7, MK-8 y MK-9): 90 – 360mcg diarios

Al tratarse de una vitamina liposoluble se recomienda que sea ingerida con las comidas.

¿Necesito un suplemento de vitamina K?

Antes de comenzar con la suplementación sería preciso la consulta previa con un especialista, y si fuera necesario, una serie de analíticas previas para evaluar la gravedad. No obstante, si se encuentra dentro de una de estas situaciones sería bastante favorable incluir este suplemento:

  • Uso de ciertos fármacos, tales como antibióticos, fármacos para reducir el colesterol, o el uso de aspirinas, que pueden reducir drásticamente los niveles de vitamina K en el organismo o interferir en la absorción.
  • Padecer una enfermedad relacionada con el sistema intestinal mayormente, como puede tratarse del caso: Crohn, Colitis ulcerosa, Celiaquismo, o cualquiera que impida la correcta absorción de los nutrientes.
  • Mujeres post-menopausicas
  • Cualquier persona de avanzada edad con riesgo de sufrir fracturas de huesos

¿Con qué combinar la vitamina K?

Los beneficios que arrojan la vitmamina K, tal como hemos visto, guardan relación con mejorar la capacidad del cuerpo para la coagulación sanguínea, y así como el óptimo mantenimiento del sistema óseo. En este última mira será donde la combinación con otros suplementos dietéticos se complemente el uso de la vitamina K.

De este modo, se recomienda realizar el “stack” de suplementos nutricionales para amplificar los beneficios de la vitamina K, referidos en mayor margen, para optimizar el mantenimiento de la salud ósea:

  • Vitamina D3: mejora la absorción del calcio, incremento de la densidad mineral ósea y fortalecimiento de los hueso; la dosis diaria oscilará entre 2000 – 10000 IU.
  • Magnesio: entre sus propiedades se encuentran las de ofrecer soporte a los huesos; las dosis diaria oscilará entre 200 – 400mg, contando el resto de fuentes
  • Calcio: el mineral en cuestión que presenta las propiedades para el fortalecimiento y dar soporte a todo el sistema óseo; la dosis diaria estaría situada en torno a 500mg, contando el resto de fuentes

¿Dónde comprar la vitamina K?

Podemos adquirir la vitamina K en esta misma página. Se recomienda realizar el stack anterior, o bien, al menos incluir junto a la suplementación de vitamina K, la vitamina D3.

  Cargando...